El “Yo” no es más que una palabra

Proverbio zen

Érase una serpiente boa que vivía en estado de guerra civil. Su cola y su cabeza no se entendían.

– ¿Por qué –exclamaba la cola- yo voy siempre detrás y tú delante? ¿Por qué decides tú sola el camino que seguimos?

La cabeza despreciaba estas jeremiadas y no respondía.

Un día, hacia mediodía, vio una apetitosa rana. Quiso atraparla con un movimiento vivo. Pero la cola estaba sólidamente enrollada alrededor de un árbol, y la rana se escapó por los pelos.

– ¿Te has vuelto loca? -gruñó la cabeza.

– ¡No me moveré hasta que reconozcas mis derecho iguales y yo pueda también avanzar primero y elegir el camino!

Estuvieron discutiendo durante tres días.

Intercambiaron muchos insultos y argumentos, que no voy a repetir por decencia. Resumiendo, la cabeza acabó cediendo.

La cola se desenrolló, y muy contenta partió a la aventura. Pero, ¡ay!, no tenía ojos y se cayó por el primer barranco que encontró, arrastrando consigo a la cabeza. Las dos perecieron allí abajo.

Ferrán Rodríguez

El ser humano es un complejo de capacidades. Una misma persona se puede destacar en diferentes ámbitos. Sin embargo, cuando no se ha trabajado en un propósito que oriente todas nuestras fortalezas en una sola dirección, pueden estorbarse dando como resultado una sensación que probablemente todos y todas hemos sentido alguna vez: que nos saboteamos a nosotros mismos.

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